El rol de la moda en la economía circular

El concepto de economía circular poco a poco está siendo conocido por más personas. Si bien aún estamos lejos de considerarlo como un concepto de conocimiento general del público, ya existen iniciativas de sectores específicos que buscan aplicar los principios de este movimiento.

El concepto de economía circular poco a poco está siendo conocido por más personas. Si bien aún estamos lejos de considerarlo como un concepto de conocimiento general del público, ya existen iniciativas de sectores específicos que buscan aplicar los principios de este movimiento.

Existe una atención hacia el tema de la economía circular desde el punto de vista investigativo y con justa causa. No solo está mostrando ser una solución a muchos de los problemas actuales, sino que también nos brinda las herramientas para un desarrollo más sostenible tanto en duración como en aprovechamiento de recursos.

Actualmente, el concepto de economía circular está inundando todas las industrias, entre ellas, la industria textil. Cada vez son más las acciones de las empresas por incorporar maneras de producir de una forma más sostenible y bajo los estándares adecuados.

  1. Iniciativas que promueven un giro completo a la manera en la que se produce
  2. Movimientos por una moda más lenta y consciente con la manera en la qu se produce
  3. Colecciones de empresas conocidas como Converse donde a partir de un aprovechamiento de residuos y desechos, dan vida a colecciones a partir de botellas de plástico o denim de vertederos.

Por esta y más acciones que en esta oportunidad no mencionaremos, es que vale la pena ver la participación de la industria textil en el tema de economía circular.

Por ese motivo, decidí escribir este post donde aprenderás desde qué es la economía circular y la razón de su aparición, hasta la forma en la que está involucrada la moda en toda esta charla.

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¿Qué es economía circular?

Economía circular

El concepto de economía circular propone ir más allá del concepto clásico de “reducir, reutilizar y reciclar”.  De acuerdo con la siguiente fuente , la regla de las tres erres (3R) propone las acciones a seguir para lograr la disminución de desechos, ahorrar y ser un consumidor más responsable.

A pesar de esto, estas acciones son insuficientes si lo que se quiere es un rediseño de las industrias y de la manera en la que el ser humano interactúa con la sociedad en general. Por consiguiente, se le dio pie al nacimiento de un concepto que busca transformar por completo nuestra interacción con el medio ambiente. Gracias a él, lograremos disminuir el impacto que tenemos sobre la naturaleza y garantizar una estadía en la tierra más duradera y placentera.

Cabe resaltar que la idea de las tres erres sigue en pie y no está para nada alejada de los principios de la economía circular. Después de todo, el modelo se basa en una reutilización inteligente de los desperdicios en un modelo cíclico que imita a la naturaleza (Lett, 2014).

La misma autora argumenta que el residuo pasa a tener un papel de materia prima que alimenta los ciclos naturales o se transforma para formar parte de nuevos productos tecnológicos. Todo esto teniendo en cuenta la necesidad de mantener el gasto energético al mínimo.

Este nuevo modelo de producción busca un consumo y producción más eficiente en términos de recursos hasta el punto de convertir los desechos en la materia prima más valorada. Por ese motivo es que se habla de un diseño y producción desde el mismo origen.

¿Por qué es importante la economía circular?

La economía circular cobra importancia dada la creciente conciencia del daño que realizamos sobre el medio ambiente y las repercusiones que eso tendrá en un futuro cercano. Debido a esto, industrias como la textil y automotriz están tomando acciones que apunten hacia un modelo más energético y de recurso eficiente.

Por ejemplo, Renault aprovecha la característica de longevidad y fácil reparación de sus vehículos para incorporar actividades como reutilización, re manufacturación y reciclaje en múltiples ciclos de uso. Se practica una reingeniería de auto partes con un costo de 50% a 70% del valor original.  

La fundación Ellen MacArthur da a conocer cómo a través de esta modalidad, Renault ha logrado una reducción del 80% en el consumo de energía, del 88% en el consumo de agua y del 77% en la generación de residuos con relación al modelo tradicional de producción.

Es a través de cambios en la estructura operacional como el visto en el caso Renault lo que permite combatir proyecciones desalentadoras como la de un aumento de tres billones de consumidores que demandan energía con respecto al día de hoy.

Hay que recordar que esta demanda energética no sólo proviene del sector automotriz o de la temida actividad petrolera. Por el contrario, la mismísima industria de la que tanto hablamos en este blog es la causante de muchos de los problemas que hoy en día vemos.

¿Cuál es la relación entre la industria textil y el medio ambiente?

Lastimosamente la respuesta a esta pregunta no permite encontrar un escenario positivo para la industria textil. Reitero, existen programas que actúan en contra de la corriente pero no son para nada la mayoría.

Esto nos deja con una industria que:

  1. Depende principalmente de recursos no renovables como el petróleo para producir fibras sintéticas como el poliéster y fertilizantes para producir el algodón
  2. Produce en masa por la presión de un consumidor que está dispuesto a reducir cada vez más el uso que da a una prenda antes de desecharla. Por consiguiente, las empresas acaban ignorando las exigencias ambientales e incrementando la producción de desecho textil
  3. Se ha posicionado como la segunda más contaminante del agua a través del uso de químicos tóxicos con los que produce y tiñe fibras y textiles
  4. De seguir así, podría usar más del 26% del presupuesto en carbón y en últimas facilitar un aumento de 2°C en la temperatura global
  5. Incinera el 73% de la fibra producida en un año mientras que solo recicla el 12% de esta

¿Qué pasaría si la industria textil sigue contaminando?

Desarrollo sostenible

Son múltiples las consecuencias que traería el seguir actuando de la manera que se ha venido haciendo. Nos encontramos ante una industria con la capacidad de aumentar el clima global, disminuir enormemente nuestras reservas de agua, dejar infértiles millares de hectáreas de tierra, entre otras cosas.

En ocasiones, puede parecer gracioso los descubrimientos que hacemos alrededor del verdadero costo de las prendas. Por ejemplo, recuerdo haber leído hace unos meses acerca del bikini de una libra de la marca Misguided y dudar si la reacción debía ser reír y llorar.

Al final del día, el bikini no surgió por arte de magia. Hubo alguien que fue contratado para producirlos, con unos materiales y recursos previamente adquiridos y luego enviado a los distribuidores del producto o al consumidor final.

Si pones todas estas cartas sobre la mesa, te darás cuenta de que el asunto no es tan inocente como parece. De hecho, no hay nada inocente en crear una prenda que como productor sabes que no cumple con estándares medianamente decentes de calidad y que pronto terminará en el vertedero más cercano.

Estudios esperan que de aquí a 2050, las ventas de la industria textil se vean incrementadas hasta 3 veces el valor de hoy en día. Como es de esperarse, el pronóstico es más bien pesimista y está basado en el hecho de que la producción llega a ese punto estimado. De ser así se espera que:

  • Se den incrementos en la temperatura global estipulada
  • El número de microfibras de plástico que entren al océano entre 2015 y 2050 se acumularán hasta llegar a 22 millones de toneladas
  • Más de 150 millones de toneladas de ropa serán quemadas o llevadas a vertederos para el 2050
  • El peso de la ropa mencionada en el punto anterior será hasta 10 veces mayor que el de la población total actual

¿Cómo podemos reducir nuestro impacto sobre el medio ambiente?

Una de las formas en las que se puede mantener el consumo textil sin eliminar por completo la compra de este tipo de bienes es a través de la economía colaborativa.  Un consumo colaborativo hace referencia a todas aquellas actividades que incentiven u ofrezcan bienes y servicios a la circulación.

Ejemplos sencillos de este tipo de bienes y servicios pueden ser encontrados en empresas como Uber o AirBnB, pero también aterrizados a nuestro contexto de moda como es hecho en las prácticas de compra de ropa usada.

En un estudio realizado en 2017 acerca de la economía colaborativa, Iran y Schrader exploraron el impacto del consumo colaborativo relacionado a la moda sobre el medio ambiente. Los autores iniciaron por relacionar el concepto de collaborative fashion consumption a actividades como:

  • Préstamo de prendas
  • Regalos relacionados con la industria textil
  • Intercambio de piezas
  • Renta de ropa
  • Compartir ropa
  • Compra de ropa usada

El foco de la investigación fue sobre estas actividades ya que, de acuerdo con lo plasmado en el estudio, se considera que intensifican el uso de prendas mientras que se extiende la vida útil de estos productos. Como resultado, se encontró que este conjunto de actividades tiene un efecto positivo sobre el medio ambiente y sobre las empresas.

El impacto sobre el medio ambiente es fácilmente explicado por la disminución en el gasto energético en producción, pero también por el llamado a reutilización y extensión de la vida útil de las prendas. Por el lado empresarial, se encontró que estas actividades pueden incentivar a las empresas a producir de una manera más amigable con el medio ambiente pero también a aumentar sus estándares de calidad.

Si las empresas comienzan a diseñar y producir productos de mayor calidad a través de un nuevo modelo de negocio donde no prime la cantidad, la percepción que tenemos las personas sobre las prendas irá cambiando. Los consumidores sentirán satisfacción con los productos que tienen debido a que ya no son hechos para ser usados menos de 10 veces, sino que ahora son duraderos y de calidad.

Las empresas: el problema y salvador de la industria textil

Que es la economía circular

Si bien las empresas son nuestro salvador a la hora de dotarnos con las últimas tendencias del mundo a precios más que accesibles, es también cierto que son el principal protagonista de catástrofes ambientales.

Afortunadamente, entidades de gran poder como lo son la ONU y ONGs como Greenpeace, han dado mayor importancia a las operaciones de la industria textil debido a su impacto negativo en el desarrollo sostenible.  De seguir así, podríamos eventualmente hablar de un salvador de manera no irónica en muy poco tiempo.

Tomando como ejemplo acciones de las organizaciones previamente mencionadas, menciono como Greenpeace ha hecho un llamado a la industria para combatir el fenómeno de sobre consumo traído por la moda rápida. De igual manera, las Naciones Unidas ha creado organismos dedicados específicamente a la orientación y creación de negocios del sector textil con un enfoque eco eficiente a través del EFI.  

Ya como último caso de intervención, mencionar movimientos como el Fashion Revolution, que han traído atención a una pregunta que pocos solíamos hacernos: ¿Quién produce mi ropa? Una pregunta básica, pero de alto impacto que busca abolir, entre muchas cosas, la explotación de mano de obra barata y vulnerable.

Conclusión

La industria textil necesita incorporar de manera masiva el discurso de economía circular y medio ambiente en su estructura y operaciones. Digo de manera masiva ya que, si bien el sector no desconoce de estos problemas, aún es alto el porcentaje de empresas que hacen caso omiso a los postulados de la economía circular.

La experiencia indica que es posible incorporar estos modelos de producción sin interferir con las utilidades de la empresa. Es más, de manera irónica, estudios como el “Pulse of the Fashion Industry” indican que de mantenerse los patrones de producción actuales, la industria experimentará una caída en ingresos antes de interés e impuestos de 52 billones de dólares.

Son reportes como estos los que dejan sobre la mesa la necesidad de iniciar una transformación completa de la manera en la que consumimos y producimos.

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